Conservar la realidad como la conocemos no es otra cosa que impedir el cambio. En la naturaleza no existe elemento, o relación entre elementos, que no contenga en su esencia el potencial para transformarse. Antes de continuar, definiré los tres elementos básicos de esta reflexión: realidad, naturaleza y cambio. Por realidad entiendo todo aquello que existe pero que adquiere substancia a partir de la experiencia de un sujeto. Esto quiere decir que todo es realidad en tanto que existe, pero su "forma" dependerá de las capacidades cognitivas del "observador". Naturaleza es toda la existencia funcionando a pesar de la experiencia del sujeto. Esto quiere decir que la naturaleza es la realidad existiendo por sí misma. Por lo tanto, si la naturaleza es un objeto independiente del sujeto, la realidad es una apreciación subjetiva de la naturaleza. En la naturaleza las cosas se encuentran en estados determinados pero cambiantes, y el hombre las percibe a través de sus sentidos. La realidad surge a partir de que el universo, o naturaleza, se sienten, y la mente humana hace una interpretación comprensible de los estímulos recibidos. Pero entonces, ¿qué es el cambio?. Por cambio entiendo todo proceso que altera el estado de un elemento. O lo que es lo mismo, aquello que transforma las cosas.
Por experiencia sabemos que la naturaleza es una consecución infinita de cambios dados sobre el tiempo en espacios determinados. Desde el enfoque racional más aceptado por el hombre contemporáneo, la ciencia, el universo puede ser explicado a partir de las interacciones fisicoquímicas, que no son más que interacciones ininterrumpidas entre elementos naturales, que provocan cambios en la misma naturaleza. Para concretizar, todo en la naturaleza es cambio, observemos a nuestra especie. El humano, antes de ser lo que somos, ha atravesado por un sinnúmero de estados. De acuerdo con la teoría de la evolución, que es la mejor teoría hoy para explicar nuestro origen, los organismos que nos antecedieron no cambiaron autónomamente con relación a su entorno. Por el contrario, como podemos observar, no existe ningún elemento en el universo que no mantenga una relación directa o indirecta con otro, sin importar la brecha espacial o temporal que exista entre estos. De igual manera, el cerebro de un primate humanoide tuvo que cambiar de forma, paralelamente a su cuerpo, de acuerdo con los cambios de su entorno, y a lo largo del tiempo y a través del espacio, nuestra especie se ha diversificado de maneras numerosas debido al cambio intrínseco en los procesos naturales.
Lo escrito aquí arriba es una abstracción que afirma que lo único constante en el universo es el cambio, y que la realidad, producto del cambio, es la interpretación que un observador hace de la naturaleza. Hasta ahora sólo hemos hablado del cambio pero mi reflexión trata también la conservación. Pero, ¿por qué si todo cambia, el hombre tiene el instinto de conservar? En la concepción occidental, la conservación de las cosas suele ser asociada con la protección de éstas, mientras que el cambio suele ser asociado con la destrucción o fin de las mismas. En el ámbito político y social el cambio es evitado por aquellos que temen perder algo, y la conservación es mal vista por aquellos que no tienen lo que creen que deberían. Entonces, ¿es el cambio algo natural y determinado, o éste, al igual que la realidad, depende del observador? Tanto en la naturaleza como en el ámbito social el cambio está determinado por las circunstancias. El estado de la naturaleza es independiente de la apreciación del sujeto pero depende de todas las interacciones que se dan en ella, incluidas en ocasiones, las acciones del sujeto. El estado de lo social, en cambio, depende completamente de las acciones humanas, determinadas en primer lugar, por los estados de la naturaleza. Podríamos decir entonces, que la "realidad social" o humana, está enmarcada en una realidad mayor y en ocasiones inalterable por la voluntad del hombre.
A través de la historia humana, el desarrollo se ha dado propiciado por la pugna constante entre aquellos que buscan la conservación del orden social y quienes promueven el cambio. El peso que adquieran estas fuerzas en la sociedad dependerá de las circunstancias de la misma y el número de personas involucradas en la división. El que, el cambio o la conservación, sea algo bueno o malo, depende meramente del sujeto, ya sea individual o colectivo, y la intensidad con la que se efectúe un cambio estará siempre en función de la resistencia que se oponga a éste, sin embargo, el cambio será naturalmente inevitable. ¿Por qué reflexionar sobre la conservación y el cambio en el ámbito social?, pues justamente por la inevitabilidad del cambio. Porque las sociedades jamás permanecen estáticas, al igual que todo en el universo, y tenemos que pensar en la mejor manera de cambiar sin tener que perder lo que merece ser conservado. No es lógico temer al cambio y mucho menos aferrarse a la inmutabilidad, propiciemos el avance, cambiemos...
Me gustan bastante los argumentos que hacen una confluencia entre lo basico de la fisica como una fisica de lo social y la vida misma.
ResponderEliminar