Habiendo visto los resultados del llamado cochinero para elegir al consejo nacional del PRD el pasado 23 de octubre. Podría suponerse que la unión de izquierdas, indispensable para competir efectivamente en la contienda presidencial, vaya a ser débil. Y es que no resulta fácil que 12 corrientes políticas se organicen para decidir cuánto le toca a cada quién. Y si a eso se le añade la tensión entre las aspiraciones de López Obrador contra las de Marcelo Ebrard, las cosas se complican aún más. El consejo será el que decida el método para elegir a los candidatos presidenciales del partido, y es por eso que elegir a los consejeros no se puede hacer por la peligrosa vía democrática.
Julio César Aguirre anticipaba 2 días antes de las elecciones internas que las irregularidades que abundaban el escenario electoral eran tan evidentes que la intervención del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sería inminente. Sin embargo no hizo falta esperar tanto, el mismo domingo las elecciones se suspendieron en cuatro estados y el Distrito Federal debido a encarnadas disputas internas que terminaron en la toma de instalaciones, cosa habitual de la dinámica perredista. Las sanciones para la izquierda se manifiestan también en la campaña premeditada de Andrés Manuel, que desde hace varios días muestra al "Tata" apoyando a su gallo quien anticipadamente se proclamo candidato a la presidencia.
La alianza total de PRD, PT y Movimiento Ciudadano (ex-convergencia), garantiza la elección de un candidato único de izquierda, requisito indispensable para vencer al PRI en 2012. Y serán las empresas responsables de mostrar la preferencia del electorado Nodos, propuesta por Ebrard, y Covarrubias y Asociados, propuesta por López Obrador, quienes funcionen como instrumento legitimador para cada aspirante.
Ebrard asegura que sólo habrá un candidato de izquierda y que cederá su aspiración si así lo amerita la demanda electoral, lo mismo ha sido dicho por Andrés Manuel con anterioridad mas sólo nos queda esperar como límite al 15 de noviembre para saber si esto es cierto. Si alguno de los dos candidatos decide no estar de acuerdo con el otro, toda la izquierda corre el riesgo de polarizar aún más su división y perder legitimidad, y peor aún la posibilidad definitiva de obtener la titularidad del poder ejecutivo federal.
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